El llamado de Cristo no termina con una profesión de fe; todo creyente debe crecer continuamente en conocimiento, obediencia y semejanza a Él.
Seguir creciendo
La conversión es el comienzo de una vida de discipulado. Cada creyente es llamado a conocer mejor a Cristo, obedecer su Palabra y crecer en semejanza a su carácter.
La obra de santificación
La santificación es una obra progresiva del Espíritu Santo mediante la cual Dios transforma a su pueblo conforme a la imagen de su Hijo. Depende de su gracia y produce una obediencia real.
Una cultura de discipulado
Buscamos cultivar una iglesia donde cada creyente aprenda las Escrituras, crezca en santidad, sirva a otros y ayude a formar nuevos discípulos.

